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Asistentes: Alex Berumen, Raúl Castellanos y su servidor.
Como parte de la preparación para el ascenso al Pico de Orizaba el 17 de Diciembre acampamos nuevamente en la Viga, esta vez sin la compañía de César Martínez que por motivos familiares debió ausentarse.
Comenzamos por la tarde del sábado, el plan era salir a la autopista a las 12:20hrs aproximadamente pero por una u otra razón acabamos saliendo a las 13:20hrs. Con una gran disculpa a Alex Berumen que nos aguardo alrededor de una hora llegamos por él Raúl y yo en mi auto.
Llegamos a las Viga alrededor de las 14:40hrs con una temperatura fresca y agradable para ascender sin necesidad alguna de abrigarnos considerablemente. Comenzamos el ascenso alrededor de las 15:00hrs donde Alex y Raúl se adelantaron mientras yo me fui al final, ya que terminaba de acomodar la tienda de acampar en mi mochila.
Comencé el ascenso a la montaña muy fatigado deteniéndome muy constantemente a descansar, sentía un malestar y debilidad general quizá debido a un embotellamiento que tuve la noche anterior. Seguí caminando pensando en que ese malestar amainaría y recobraría mi ánimo y fuerza física.
Seguí ascendiendo y podría presumir que después de los primeros 15 minutos de ascenso no hubo constancia en mi paso, ya que no era capaz de mantener más de quizá 30 pasos seguidos durante el ascenso sin que me viera en la necesidad de detenerme por un cansancio muy peculiar que me subyugaba.
Dado a mi execrable paso, la tarde comenzó a caer y en el lugar que Alex llama “el circulo” (que es una pequeño llano de árboles talados y contenedores remanentes de un incendio combatido) la penumbra llegó y comencé a pensar que mis compañeros podrían preocuparse por mi demora, pero me propuse a ascender ya que llevaba la tienda de acampar, algo de comida y la sartén para calentar los alimentos. Un cuarto de hora más tarde la oscuridad creció a tal punto que ya no era capaz de observar el camino sin la ayuda de mi linterna. En este punto decidí abrigarme ya que la temperatura caía y me decidi a continuar sin importar el tiempo que demorara.
Unos 20 minutos más tarde un banco de niebla y un viento ascendente comenzó a rodearme y mi visibilidad se limitó a no más de 10 metros, lo cual me preocupo por el riesgo a desorientarme y perderme del camino. De aquí en adelante ascendí prácticamente toda la tarde noche en la oscuridad total de la montaña con el mismo ritmo de dar unos cuantos pasos y detenerme a descansar de pie o sentarme (como fue todo el ascenso).
Alrededor de una hora mas tarde, ya preocupado, cansado, con el temor a perderme, a no reunirme con mis compañeros y con la posibilidad de pernoctar en la espesa niebla a media montaña escuche gritos de Raúl y supe que iba bien por el camino. Llegué a la cumbre a reunirme con ellos dándome cuenta de que había hecho un tiempo de 4:30hrs, mientras Alex siendo el primero hizo un tiempo de 2:40hrs seguido de Raúl.
En la cumbre Raúl sugirió dormir en el refugio para evitar perder el tiempo en armar la tienda de acampar en la oscuridad. Ya en el refugio encendimos la estufilla que nos presto Mauro, cenamos, platicamos y comentamos que los efectos de la altura no se manifestaron en nauseas ni tampoco en un ligero dolor de cabeza y después nos dispusimos a dormir.
Fue una noche fatal, no pude dormir por la incomodidad del suelo y por el súbito frío que creció con ráfagas de aire veloces muy estruendosas que bamboleaban las estructuras de acero del refugio y la torre. Hubo un ruido muy fuerte que llamo nuestra atención en la madrugada que sonó como si se cayera una estructura de metal muy grande. Ahí exclame: ¡A la Vigaaaa! con temor a que el refugio se fuera a derrumbar por los fuertes vientos.
Toda la noche fue de duermevela para Raúl y para mí. Escuchaba que Raúl se movía todo el tiempo ya que paso mucho frío y yo tenía los pies fríos mientras Alex roncaba placidamente.
La mañana siguiente alrededor de las 6:00am nos levantamos con mucho frío y sobre todo en los pies. Salí a la torre para ver el amanecer pero solo vi densas nubes moviéndose a gran velocidad bajo nosotros, asi que decidi bajar ya que el frío entumía mi rostro y el viento era tan fuerte que lograba desbalancear mis pasos sobre la torre.
Baje asombrado del frío que se sentía y el dolor de mi rostro, ya en el refugio vaya sorpresa cuando Raúl se dio cuenta que la mangueras de su bolsa de hidratación estaba congelada al igual que la de Alex y la mía, las botellas con agua también estaban en su mayoría congeladas. Encendimos la estufa para desayunar, calentar nuestros pies y manos mientras comentábamos que estaba del carajo el frío y lo mucho que deseábamos estar en casa calientitos.
Después de desayunar ya con un sol que alumbraba los recovecos del marco de la puerta y el mismo viento que soplo de fuerte manera toda la noche comenzamos a empacar dispuestos a descender y a las 8:00hrs salimos del refugio.
Al salir del refugio para descender nos dimos cuenta de la noche tan fría que pasamos ya que la montaña se veía blanca debido a la escarcha que predominaba en el suelo y en los pinos. El frío viento lastimaba nuestros ojos y rostros, pero lo bueno fue que este disminuyo mientras bajábamos de la cumbre de la montaña. Mientras descendíamos el viento tumbaba la escarcha de los árboles y pinos simulando una pintoresca nevada.
El descenso fue difícil ya que nos resbalamos mucho por la escarcha sobre el suelo. Creo que ya a mitad de camino la escarcha desapareció y nos fue un poco más fácil descender, además que el clima no era tan frío a partir de este punto.
Raúl y yo íbamos juntos mientras que Alex se nos había adelantado. Ya al llegar abajo vimos a Alex sentado en posición fetal con su botella de agua a un lado esperando a que el sol la descongelara totalmente. Alex nos comentó que bajo en 1:15hrs, mientras Raúl y yo en 1:50hrs.
Aquí termino la aventura del camping en la Viga recordando un par de comentarios como: “tan bien que me caía la Viga”, “ya quiero estar en mi casa dándome un baño calientito” y “lo que nos espera en el Pico de Orizaba”.
Esta vez si pasamos frío en la Viga y sufrimos ya que no esperábamos un clima tan INTENSO. Aún así fue una experiencia diferente y agradable que disfrutamos más al recordarla en el confort de nuestra casita calientita.
Saludos equipo y nos vemos en la próxima.
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